Sobre la oferta en los Estudios Jurídicos y la construcción de Abogados en el Sistema de Justicia actual

“Algunas reflexiones sobre la oferta profesional de los Estudios Jurídicos y el consumo de información calificada”.

Pregunten a viva voz al hombre de la calle: ¿Ustedes pueden encontrar ofertas profesionales de Estudios Jurídicos que trabajen de una manera clara y operativa? ¿Desean que alguien les brinde mayor información y les asesore para su progreso? ¿Saben con antelación si los costos son accesibles? ¿Los considera como inversión?

Ahora pregunten en los foros de profesionales: ¿Ustedes siguen los lineamientos generales del mercado? ¿Tienen la capacidad para hacerlo? ¿Tienen estructuras novedosas? ¿Qué garantías han obtenido de ello?

Ciertamente si el mercado profesional tiene una gran complejidad, mucho más lo tiene el mercado de los estudios jurídicos.  Dicho problema puede observarse con estos puntos:

  1. Los estudios jurídicos actúan generalmente para el público local.
  2. Organizan una estructura donde predominan los problemas locales.
  3. Tales problemas son la combinación de: a). El “pedido del cliente” y b). De casos  “conflictivos”.
  4. Generalmente estos problemas absorven todo el proyecto del estudio jurídico.
  5. Esta dinámica sólo permite que los estudios intervengan con posterioridad al problema manifiesto. Por lo tanto, es claro que las conductas de los individuos (sin asesoramiento previo) facilitan la aparición de estos problemas típicos.
  6. Se asume que los abogados intervienen sólo para la defensa póstuma de los intereses afectados. 

Aquí la paradoja del sistema: Los problemas que aparecen muchas veces se generan por la falta de un reclamo oportuno y determinado.  Esto puede derivar de otros aspectos, como son la falta de información sobre los elementos necesarios para efectuar un negocio con las garantías suficientes, tanto en la constitución del acto, sus pruebas, o también la falta de confianza en un sistema legal que actúa fuera de toda realidad necesaria.  Estos son algunos aspectos que determinan la eficacia o ineficacia de la actuación de los estudios jurídicos.  Pues, si los individuos estructuran erróneamente lo que les sucede con anterioridad a la intervención de un profesional, es arto difícil solucionar tales inconvenientes sin que se generen residuos morales o económicos innecesarios.

En primer lugar, se podría pensar que es un deber de los estudios jurídicos la construcción del caso que consideran, no obstante el quid de la cuestión radica en que la mayoría de la gente piensa que el consejo profesional debe intervenir a posteriori con la existencia de una dificultad patente e inevitable.  La conexidad de esos dos asuntos tiene efectos bien conocidos: la construccion del caso a posteriori de una dificultad manifiesta nos lleva a la lógica del conflicto.

De esta forma se puede concluir que la construcción social de los estudios jurídicos sigue una linea de mercado de oferta y demanda “demasiado simple”, lo que nos conduce a abogados preparados sólo para el conflicto (en el orden de cosas anteriormente descriptas), lo que es totalmente perjudicial para el conjunto social, pues se actúa por medio de instrumentos cuyos recursos y efectos estan totalmente desbordados.

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